From March to June, a strict lockdown was in force in Ushuaia that kept us inside our homes, with permission to go out exclusively to look for food.
As the days grew shorter and colder, the darkness began to gain ground, and our world was reduced to the space contained within the walls of our homes, forcing us to rediscover and reinvent ourselves, looking for new ways of being and doing.
The pandemic raised new times, new rhythms and new ways of relating. Presence became a memory and our affections distorted faces and voices on online communication platforms.
Outside the world was on pause, without the noise and annoying presence of men and women. Inside, in every little world, revolutions were brewing. The home turned into a chrysalis, we in metamorphosis.
Desde marzo hasta junio en Ushuaia estuvo vigente un aislamiento estricto que nos mantuvo dentro de nuestros hogares, con permiso para salir exclusivamente a buscar alimentos.
A medida que los días se fueron haciendo mas cortos y fríos, la oscuridad comenzó a ganar terreno y nuestro mundo se redujo al espacio contenido dentro de las paredes de nuestros hogares, obligándonos a re descubrirnos y re inventarnos, buscando nuevas formas de ser y hacer.
La pandemia planteo nuevos tiempos, nuevos ritmos y nuevas formas de relacionarnos. La presencialidad se convirtió en un recuerdo y nuestros afectos en caras y voces distorsionadas en plataformas de comunicación online.
Afuera el mundo estaba en pausa, sin el ruido y la molesta presencia de hombres y mujeres. Adentro, en cada pequeño mundo, se gestaban revoluciones. El hogar convertido en crisálida, nosotros en metamorfosis.
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